sábado, 21 de julio de 2012

Mi País son mis amigos

"(...) No se extraña a un país (...) La patria es un invento (...) uno se siente parte de muy poca gente, tu país son tus amigos, y eso sí se extraña".

Fragmento de "La Patria es un invento" en la película Martín (Hache).
Es algo que alguien me dijo una vez y que, para mí, tiene un gran significado sobre la importancia de la amistad. 

El ser humano tiene esa capacidad innata de asociación por una razón: nuestro fin único es la búsqueda de la felicidad, pero eso no vale nada si no tenemos con quienes compartirla.


"Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo", Arquímedes.


Ellos y ellas, son el mío.

lunes, 9 de julio de 2012

No sé tu nombre (Relato)


Perdió su nombre cuando comenzó su historia, aunque realmente eso es lo que menos importa. 
Nació como todos nacemos, creció como todos crecemos. ¿La diferencia? Posiblemente había muchas, posiblemente tampoco se sabrá nunca cuál fue la que hizo que acabara como acabó. A veces es mejor no saberlo todo, quedarse con la duda y pensar que simplemente tuvo mala suerte, que no estaba en sus manos. En ocasiones, y sobretodo cuando ocurren cosas así, la gente busca un culpable y si no lo encuentra lo acaba inventando. Prefieren una bonita mentira a la dura realidad.  
A lo largo de los años conoció a mucha gente, les llamaba “amigos”. Pobre ignorante.  
Al principio Jack y Ron eran, al igual que lo demás, esos colegas que veía ocasionalmente durante el fin de semana, pero rápidamente comenzó a estar con ellos de forma más habitual. Se veían en los bares del barrio, en las discotecas, en los parques, en su casa y finalmente en cualquier rincón. Lo cierto es que le ayudaron muchísimo con su timidez, cuando estaba con ellos se volvía realmente elocuente. Empezó hablándoles de sus penas y, acabaron bebiéndoselas. 
Mary Jane, ojos verdes, era su compañera de risas, la que le ayudaba a evadirse. Siempre estaba ahí cuando le superaba su ansiedad, tenía una enorme facilidad para transformar los problemas en humo. 
A medida que los iba conociendo algo iba cambiando, al principio eran matices casi imperceptibles que a larga se harían de notar. Quienes más los notarían serían los que no aparecen en esta historia, las personas que había antes de que perdiera su nombre. 
No pasó demasiado tiempo para que sus tres nuevos amigos le presentaran al resto del grupo, eran más jóvenes pero enseguida conectó con ellos. 
Estaban por una parte Adam, el chico que nunca tenía sueño, y sus primas Black Beauty y una tal Lady que siempre vestía de blanco. Estos eran los más activos de todos, un poco nerviosos tal vez, pero igualmente agradables en los momentos de soledad. 
Por último, Big H era un tipo un poco torpe al moverse y al que le costaba vocalizar, pero también le provocó el mismo efecto al conocerlo: le hacía sentir bien. 
Puede que hubiera alguno más, quién sabe. Lo cierto es que era un grupo que conocía a mucha gente, posiblemente le presentaron a unos cuantos más. 
Pasaba el tiempo y su amistad se iba haciendo más y más fuerte, los cambios también iban en
aumento, pero claro, todo el mundo cambia. 
Cada vez los quería más. Estaban tan unidos y lo pasaban tan bien que ya no imaginaba la vida sin ellos. Se negaba rotundamente ante la idea de dejarlos tirados, de abandonarlos, de olvidarse de lo mucho que le importaban. Fue en ese mismo instante cuando su vida dejó de ser suya, pasó a pertenecerle a ellos. Tal vez no era consciente, tal vez sí, lo único seguro era que no quiso hacer nada para impedirlo. 
Un día decidió dar una fiesta. No era sábado, no era fin de semana, ni siquiera era una fecha señalada, pero eso no importaba. ¿Acaso se necesita una excusa para estar con tus amigos? No, desde luego que no.

Iba a ser algo grande, no como las pequeñas reuniones que ya había celebrado en otras ocasiones. Esta vez sería realmente especial. Habría una enorme sorpresa al final. 
Entró en la habitación, le acompañaban todos. El ambiente se animó nada más cerrar la puerta y todo empezó: uno tras otro, bailando, girando, una y otra vez.
De repente, sin más, la música paró. Las luces se apagaron. Fue breve. Se acabó la fiesta y ya nunca habría otra. 
Qué curiosa la fragilidad de las cosas, la sutileza de esa línea que marca el límite.
Es irónico, casi surrealista. Pero es así: "quien juega con fuego acaba quemándose". 
Por si a alguien le sirve de consuelo aquel día no murió, ya lo hizo hacía mucho tiempo. Pero eso no es nada trágico, la verdadera tragedia está clavada en los ojos de quien abrió aquella puerta, en el sentimiento de impotencia al ver aquella escena y no poder volver atrás. 
Pero volvamos a esas personas tan importantes sin las que no habría historia, aquellos a los que llamaba amigos. Jack, Ron, Mary Jane y los demás están bien. No les afectó en absoluto lo ocurrido. Siguen como siempre, conociendo gente, viajando de un lugar a otro, haciendo nuevos amigos inseparables. 
No es necesaria una moraleja, es bastante obvia. De todos modos no serviría para evitar más historias de gente sin nombre. 




[...]"Anda, tira eso. Subámonos al tejado y cuenta, cuéntame lo que quieras, cuéntame que estás enganchado y dime cómo ves el mundo"[...] Exiliado en el lavabo. Estopa (fragmento de la canción)


"Still Going Strong" Fotografía a un fragmento de exposición del British Museum de Londres. ©LaPetiteBohème



miércoles, 4 de julio de 2012

Moi... La Petite Bohème

«¡Voilà! A primera vista un humilde veterano de vodevil en el papel de víctima y villano por vicisitudes del destino, este visage, ya no más velo de vanidad, es un vestigio de la vox populi ahora vacua desvanecida. Sin embargo, esta valerosa visión de una extinta vejación se siente revivida y ha hecho voto de vencer el vil veneno de estas víboras en avanzada que vela por los violentos viciosos y por la violación de la voluntad. El único veredicto es venganza, vendetta, como voto, y no en vano, pues la valía y veracidad de ésta un día vindicará al vigilante y al virtuoso. La verdad, esta vichysoisse de verborrea se está volviendo muy verbosa. Así que sólo añadiré que es un verdadero placer conocerte y que puedes llamarme "V"».


Con este magnífico monólogo hace su presentación el personaje de V, una musical y vibrante aliteración de nada más y nada menos que 49 palabras que comienzan con la letra «v» en la V.O. (43 en el doblaje de España).


Yo, sin embargo, seré más breve:


Ésta es la primera entrada de un blog que pretende ser un pequeño cajón desastre de todo lo que amo y odio. Retales de sueños, fragmentos de historias. Todo aquello que me hace pensar, que me inspira o que me indigna. Reflexiones y vanidades. Miedos.
Sin más dilaciones, motusetbouche.blogspot.com es el hogar de La Petite Bohème, así puedes llamarme.



Charles R. Darwin (1809-1882)